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  • Y es que en Estados Unidos el campo denominado Cultural

    2019-05-15

    Y es que, en Estados Unidos, el campo denominado Cultural Studies producía una gran cantidad de investigaciones sobre la región mediante categorías de análisis propias del llamado primer mundo. En su versión latinoamericana, los Estudios Culturales llegaron rna polymerase ii consolidarse en los años 1990 como un campo novedoso en el estudio de la cultura, pero a su vez cuestionado por la adopción acrítica o descontextualizada de dichas categorías de análisis. En ese contexto, no deja de llamar la atención el hecho de que, de los once ensayos que componen esta antología, ocho provienen de autores latinoamericanos adscritos a universidades estadounidenses. Se podría pensar que tales autores entran a la discusión desde un “lugar de enunciación” en cierto sentido privilegiado, al formar parte del mainstream teórico y al mismo tiempo provenir y ocuparse de una región “periférica”. Además, no se puede perder de vista la existencia de vínculos personales e identidades teóricas entre los autores reunidos en el volumen. Cuando se analizan los libros colectivos, también es necesario considerar las llamadas relaciones de sociabilidad, tan caras a la construcción de las redes intelectuales. De acuerdo con lo que los coordinadores comentan en la introducción al volumen, las respuestas a las inquietudes que movían el debate se habían formulado inicial y paulatinamente desde dos frentes de discusión: aquel que releía a América Latina utilizando las teorías y conceptos de las instituciones centrales, y aquél que las rechazaba en pos de teorías y conceptos propios, acordes con los procesos histórico-políticos de la región. Una segunda vuelta al debate, cuyas principales conclusiones quedarían plasmadas en el volumen, surgió en 1997, durante el Congreso de la Latin American Studies Association (lasa) ocurrido en Guadalajara, donde los Estudios Culturales Latinoamericanos se afirmaron “como nuevo paradigma de teorización de lo latinoamericano a finales del siglo xx”. No obstante, aun con el consenso de un campo de estudios legitimado y con precursores claramente identificables -Néstor García Canclini y Jesús Martín-Barbero, principalmente— éstos no protagonizan la discusión en la antología. De igual forma, si bien el texto introductorio enfatiza en las implicaciones del proceso de la globalización con elementos de análisis propios de los ecl, como el papel de las industrias culturales, los cruces entre cultura popular y cultura de masas, los procesos de homogeneización y desterritorialización cultural, tales conceptos y discusiones son poco significativos en el corpus de la antología.
    Las antologías de Clacso: la reflexión desde las ciencias sociales y el Grupo de Trabajo sobre cultura y poder En continuidad con el debate iniciado por los coordinadores de la antología anterior, aunque manteniendo una perspectiva más ceñida a Paleozoic Era las ciencias sociales tradicionales, Edgardo Lander coordinó en el año 2000 la famosa antología La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas, editada por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Este libro fue el resultado de dos años de trabajo, posteriores a la realización del Simposio “Alternativas al eurocentrismo y colonialismo en el pensamiento social latinoamericano contemporáneo”, que se llevó a cabo en 1998 durante el Congreso Mundial de Sociología en Montreal, convocado por Immanuel Wallerstein. Con el patrocinio de la Unidad Regional de Ciencias Sociales y Humanas para América Latina y el Caribe de la unesco, en el libro participan nueve reconocidos autores en el ámbito de las ciencias sociales latinoamericanas, entre los cuales se encuentran Enrique Dussel y Aníbal Quijano. En este trabajo vuelven a aparecer Walter Mignolo, con un artículo sobre colonialidad y modernidad, y el propio Santiago Castro-Gómez, con una reflexión sobre violencia epistémica.